Soy periodista de toda la vida y ahora trabajo con emprendedoras y pymes que ganan visibilidad y ventas gracias a la comunicación clara.

Así que, déjame que te pregunte...

¿Vendrás a mi funeral?

Creo que el funeral es la mejor foto finish de la vida de una persona.

Sobre todo por lo de finish

Allí se hace una línea de tiempo de tu vida  sólo ordenando a las personas que han pasado por ella.

Para empezar, yo tendría a la familia. Pequeña, pero ruidosa. 
Un poco locuela y seguro que en la puerta hablarían de cine o de política.

Estarían también las amigas del cole, de aquella EGB vetusta que me inyectó el amor por las letras.  A partir de ahí desarrollé mi pasión por la escritura y mi radar para localizar erratas. También gané mi primer (y único) premio literario.

Habría una fila reservada para los colegas de la Facultad de Periodismo, con los que compartí apuntes, trabajos y horas de bar. Ahí, en las conversaciones con una baraja de cartas, empecé a desarrollar el espíritu crítico y el criterio para entender la realidad que nos rodea.

Estarían los colegas de la prensa local, donde hice mis primeros pinitos. Con ellos aprendí  la importancia de las cosas pequeñas, que la proximidad es un valor y que debes ser honesta e íntegra en todo lo que hagas en la vida. Y desde entonces, lo aplico en todos los ámbitos de mi vida.

También estarían mis compañeros de Radio Nacional de España, donde me bauticé como periodista y me curtí en la calle, en la redacción y en el estudio. Donde empecé redactando boletines de noticias y acabé dirigiendo equipos.

Vendría alguien de COMRàdio, donde viví horas y horas de micrófono y maduré como profesional.  Donde me cagué de miedo cuando me tocó entrevistar a gente importante: ministros, presidentes, alcaldes, escritores, gente de la farándula…me sudaban las manos, pero lo hice… Fueron grandes lecciones de periodismo y de comunicación. Aprendí a superar los nervios, a saltarme el guión y a improvisar. 
Y también aprendí mucho de psicología y de comportamiento humano, porque es una profesión que te enseña lo mejor y lo peor de la condición humana.
 

¿Quién más vendría?

Gente de La Xarxa de Comunicació Local, la que durante muchos años fue mi segunda casa. Donde dejé el micro de la radio y me puse delante de una cámara de televisión. Donde me perfeccioné como comunicadora y donde aprendí que todo se puede hacer si se tiene motivación y mariposas en la barriga.

Pues me está quedando bonita la cosa…

Supongo que alguien diría cosas amables sobre mí: que era una persona cercana, natural, empática, con facilidad para hablar en público, segura, convincente, que consumía música de forma compulsiva, que era amiga de unos pocos y conocida de muchos. Se brindaría con vino tinto, se leería algún fragmento de Isabel Allende, se escucharía algo de Michael Jackson y, si esto fuera a lo americano, se serviría comida sana y tortilla de patatas con cebolla. 

Una tortilla para compartir con los colegas del mundo del marketing y del copy. Estarían allí,  jugando con las palabras para pensar el mejor epitafio, la promesa perfecta, todo ordenado en H1, H2 y H3 pero sin gatillo de urgencia, porque prisa, prisa, ya no voy a tener. 

No sé, alguna cosa como… 

Siempre supo qué decir y cómo decirlo. 
Excepto hoy.   

 Y, quién sabe si también estarías tú. Porque habríamos trabajado juntas, habríamos hecho cosas muy potentes para tu proyecto, para tu empresa, para tu marca personal. Porque cuando te enteraras de la noticia, tendrías ganas de venir a decirme el último adiós. 

Comunico como periodista, 
escribo como copy, 
conecto como persona.

Ésta soy yo.
 

Ahora, si quieres que trabajemos juntos sobre cómo vamos  explicar tu proyecto al mundo, escoge una opción y nos conocemos. 

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